Historia de la Psicología: La Perspectiva Conductista

A principios del siglo XX, Wilhelm Wundt y William James, considerados los padres de la psicología, definían la disciplina como la “ciencia de la conciencia” (Davidoff, 1989). Sin embargo, esta visión fue desafiada por John B. Watson, quien buscaba que la psicología alcanzara un estatus científico. Watson sostenía que, si los estudiosos de la psicología se centraban en lo observable, es decir, la conducta, la disciplina adquiriría más seriedad.

 

El punto de partida fue criticar la introspección que caracterizaba la práctica psicológica de la época, pues Watson la consideraba subjetiva y, por ende, carente de rigor científico. En contraste, según este autor, los datos psicológicos debían ser objetivos, medibles y replicables, características de cualquier ciencia natural (Davidoff, 1989). A partir de 1912 se popularizó el conductismo, cuando el psicólogo estadounidense comenzó a difundir sus ideas a través de conferencias y publicaciones. Su propuesta era radical para la época y la novedad que la caracterizaba hizo que el enfoque ganara seguidores rápidamente. Así nació el conductismo y se consolidó como paradigma dominante entre 1930 y 1960 (Davidoff, 1989). 

 

Para entender en mayor profundidad los principios del conductismo, es crucial abordar algunas de las características que lo identifican. En su artículo “¿Es viable el conductismo en el siglo XXI?”, Telmo Eduardo Peña Correal proporciona una lista de las características más destacables. En pocas palabras, los conductistas sostenían que:

 

La psicología es una ciencia natural

  • Estudia fenómenos observables y mundanos, no trascendentales.
  • Es compatible con las ciencias sociales (lo social es parte de lo natural).

 

Criterio pragmático de verdad

  • El conocimiento válido es el que demuestra ser efectivo en la práctica.

 

El control de la conducta como meta

  • Busca predecir, modificar y explicar el comportamiento mediante estímulos y respuestas.

 

Fundamentación empírica

  • Rechaza la especulación teórica sin evidencia; se basa en hechos verificables.

 

Objetividad científica

  • Los datos deben ser públicos, confiables y válidos, al igual que en otras ciencias naturales.

 

La conducta como objeto de estudio

  • Enfoque en el comportamiento observable, aunque no excluye el estudio de procesos internos en versiones modernas.

 

Preferencia por métodos controlados

  • Prioriza la experimentación y estrategias rigurosas para garantizar validez (por ejemplo, laboratorios, diseños replicables).

 

No obstante, a pesar de la gran influencia que tuvo el conductismo durante tres décadas, con el paso de los años ha evolucionado y se ha transformado. Tras analizar los fundamentos de esta perspectiva psicológica, Peña Correal plantea una pregunta crucial: “¿Qué futuro tiene el conductismo en este nuevo siglo?” (2010).

 

Por un lado, investigadores como Davidoff (1989) afirman que, en la actualidad, esta corriente está lejos de los principios radicales que estableció Watson. Los conductistas investigan fenómenos complejos —como las emociones o la cognición— mediante métodos rigurosos pero flexibles y modernos. Además, “las principales características del conductismo moderno son su intenso compromiso para hacer preguntas claras y precisas y usar métodos relativamente objetivos para realizar una investigación cuidadosa” (Davidoff, 1989, p. 13). Por el otro, Peña Correal afirma que los conceptos del conductismo clásico podrían ser insuficientes para nuestra época, también sostiene que una propuesta psicológica conductista podría seguir siendo viable. La clave está en su adaptabilidad: mientras esta perspectiva mantenga su compromiso con el método científico, seguirá siendo relevante (Peña Correal, 2010).

 

Finalmente, no hay que olvidar que el conductismo revolucionó la psicología y la convirtió en una disciplina científica que se basaba en lo objetivo: la observación y el experimento. Aunque hoy coexiste con otras perspectivas psicológicas (cognoscitivista, humanista, psicoanalítica, ecléctica), su legado es notorio en las terapias, la educación y la investigación. 

 

Referencias

Davidoff, L. L. (1989). Introducción a la psicología. McGraw-Hill.

Peña Correal, T. E. (2010). ¿Es viable el conductismo en el siglo XXI?. Liberabit, 16(2), 125-130.

 

 

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